Lactancia materna

Usted puede comenzar a amamantar a su hijo horas después de haber dado a luz, o cuando se encuentre fuera del efecto de la anestesia.
Puede inclinar el cuerpo hacia un lado en la posición acostada y empezar a comer, o usted puede poner al bebé sobre su abdomen y alimentar a su hijo.
Todas las madres que tienen partos por cesárea tienen éxito en la sección de amamantar a sus bebés con la asistiendo a la lactancia los primeros días.
Puede alimentar a su bebé en la posición acostada, siendo una posición muy cómoda para usted y su bebé.
Puede estar acostado, sentado o recostado.
Mi bebé necesita vitaminas adicionales Por lo general, no.
Un bebé que recibe lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses no necesita tónicos o vitaminas.
Si el bebé no recibe lactancia materna exclusiva, entonces la respuesta es sí.
Mi leche se ve delgada y acuosa.
La leche en el inicio de la lactancia por lo general es delgada y contiene menos grasa.
Cuando el bebé libera uno de los senos, también utilice la otra.
Si el bebé todavía tiene hambre, que se alimentan de la otra mama.
Ofrecer el pecho al pequeño inmediatamente después de nacer es el mejor secreto para poner en marcha la lactancia, aunque también existen otros “trucos” para conseguirlo.
A continuación, te ofrecemos los consejos de los expertos para mantener una producción de leche abundante, satisfacer las necesidades del bebé y reforzar la confianza en ti misma.
De hecho, dar de mamar es el comportamiento más natural que existe, aunque, a veces, algunas mujeres tienen miedo a no ser capaces de hacerlo correctamente.
Para empezar bien, relax para los dos, la calma y la serenidad son los ingredientes principales para dar bien el pecho y hacer que la producción del alimento materno sea abundante.
En cambio, la ansiedad y el nerviosismo no son buenos aliados, sobre todo en los primeros días tras el nacimiento del niño, cuando se debe crear, entre la mamá y el niño, el ritmo natural que pauta los momentos de la nutrición.
El estrés puede interferir también de forma negativa en la producción de las hormonas que regulan la lactancia en particular, de la oxitocina.
Por este motivo, es importante que la mamá reciente, una vez en casa, se permita realizar una pausa para descansar por todos los esfuerzos realizados.
Puede pedir ayudar a su pareja, a un familiar o a alguien cercano.
Conviene evitar cualquier ocupación que requiera un cierto esfuerzo físico, y permanecer tumbada en el sofá o en la cama junto al pequeño, descansando cuando el bebé se duerma y alimentándole a demanda.
Además, es importante dedicarse un poco de tiempo a una misma, para realizar actividades relajantes, como darse un baño o leer un libro.
De esta forma, el pequeño tendrá libre acceso al pecho y podrá incrementar, de forma natural, su ritmo de succión.
Por su parte, la mamá podrá recuperarse del esfuerzo del parto y habituarse al nuevo ritmo de la vida en familia.
Poner al bebé al pecho correctamente, el bebé ejerce de “director de orquesta” de la lactancia.
Mediante la succión, pone en marcha un reflejo en una parte concreta del cerebro materno (el hipotálamo), que estimula una pequeña glándula la hipófisis para producir prolactina.
Esta hormona, a su vez, estimula los acinis En consecuencia, se incrementa la vitalidad de las estructuras de la glándula mamaria, mejorando y prolongando la secreción del alimento materno.
La succión frecuente del pequeño hace aumentar enseguida la producción de leche y actúa también en el tiempo, garantizando al bebé una lactancia prolongada, a veces, un masaje es suficiente, en algunos casos, la producción de leche parece disminuir de repente.
Esto puede suceder porque el alimento, a pesar de ser abundante, no se expulsa como debería.
A menudo, a causa de la tensión y de la ansiedad que la mamá experimenta, la leche se estanca en el interior de la glándula y el pequeño no logra alimentarse de forma adecuada.
Para resolver el problema, se puede realizar un masaje, llamado oxitocínico, que permite reactivar el flujo de leche.
Se efectúa con las manos y actúa sobre los puntos nerviosos reflejos que, probablemente, se corresponden con la hipófisis.
De este modo, la glándula estimulada produce oxitocina, la hormona que permite la producción de la leche.
Existen dos tipos de masaje oxitocínico: uno, más sencillo, que puede ser efectuado por la pareja, y otro, más complejo, que debe realizarlo un fisioterapeuta.
En el primer caso, se realizan unas presiones bastante enérgicas con los dedos pulgares en las franjas musculares, paralelas a la columna vertebral y situada a la altura de cada espacio entre una vértebra y otra.
El masaje debe empezar por la zona cervical y bajar hasta la lumbar.
Se debe repetir varias veces, siempre en esta dirección.
Antes de efectuarlo, la mamá debe sentarse en un taburete sin respaldo, situado delante de una mesa.
Después, se debe inclinar ligeramente hacia delante y apoyar los brazos en la superficie de la mesa.
A continuación, debe apoyar la frente sobre las manos cruzadas.
En esta posición, la pareja puede manipular la zona afectada de una manera más cómoda.
El fisioterapeuta efectúa el masaje profesional, mediante auténticas presiones de los dedos a la altura de los costados en la cintura de la mamá.
En general, se realizan dos o tres sesiones, separadas pocos días entre ellas.
En el 80% de los casos, la leche vuelve a surgir de forma abundante, a veces, incluso después de la primera sesión de masaje.

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